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indicaciones y contraindicaciones

21.05.2014 20:20

 

Indicaciones

 

De las reacciones fisiológicas que produce el masaje derivan sus indicaciones terapéuticas, de tal forma que este tratamiento podrá ser de gran utilidad en las afecciones en las que el objetivo sea:

  1. Un efecto analgésico.
  2. Una acción tónica y sedante.
  3. Favorecer la circulación sanguínea o linfática.
  4. Facilitar la absorción de exudados y eliminar el detritus y células muertas.
  5. Distender y reblandecer los tejidos fibrosos.
  6. Disminuir la tensión de los músculos, conseguir su relajación y mejorar su contractilidad.
  7. Resumimos, seguidamente, las indicaciones del masaje sin especificar todos y cada uno de los procesos en que podría prescribirse:
  8. Dolores musculares, tendinosas y periarticulares.
  9. Neuralgias diversas.
  10. Parálisis y contracturas
  11. Hemiplejia en fase espástica.
  12. Insomnio, por su efecto sedante.
  13. Edemas, ya que facilita el vaciamiento de los linfáticos afectados.
  14. Varices, ya que estimula la circulación colateral y alivia la congestión.
  15. Trastornos tróficos y hemodinámicas arteriales, como en el caso de la tromboangitis obliterante, ya que alivia el espasmo y elimina los productos de desecho.
  16. Hematomas de pequeño volumen, para ayudar a su reabsorción.
  17. Celulitis, afección en la que se añadirá siempre el ejercicio.
  18. Cicatrices y adherencias.
  19. Problemas musculares, tendinosos o articulares, como contracturas musculares, miositis, bursitis, tendinitis o tenosinovitis, fracturas en fases tardías, esguinces, luxaciones, artrosis, etc.
  20. Indicamos, por último, su utilidad como tratamiento adyuvante en procesos muy diversos: cardíacos, como en las valvulopatías; respiratorios, como en el asma, el enfisema y tras cirugía torácica; abdominales, como en la atonía gástrica e intestinal, y ginecológicos, como en el caso de las dismenorreas, ptosis uterina, secuelas de intervenciones quirúrgicas, parto, etc.

Contraindicaciones

 

En líneas generales podemos afirmar que el masaje está contraindicado en todos aquellos procesos en los que la sensibilidad tisular esté aumentada y que, por tanto, por su fragilidad, estén expuestos a que el efecto mecánico de las manipulaciones pueda dar lugar a alteraciones o accidentes graves.

Resaltamos:

 

  1. Procesos inflamatorios e infecciosos agudos de piel, tejidos blandos o articulaciones, por el riesgo de diseminación.
  2. Flebitis aguda, por el peligro de formación de coágulos, trombosis —ya que puede producir el desprendimiento del coágulo—, embolismo, várices venosas severas y linfangitis.
  3. Tumores malignos, a fin de evitar su pasible diseminación.
  4. Fracturas y otros traumatismos recientes.
  5. Procesos reumáticos en fase evolutiva.
  6. Procesos litiásicos de cualquier localización.
  7. Embarazos.
  8. Afecciones localizadas en zonas de encrucijada vascular o nerviosa, como son el hueco poplíteo, el triángulo de Scarpa, las axilas, la región anterior del codo y la zona anterior del cuello.


 

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